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The following poems were Highly Recommended by the judges:



1.  Juan Ramon Vergara

 

Odas a Consuelo Rivera

Hoy Tus hojas de otoño
Se visten de colores y llevadas por el viento Danzan a tu paso
Para depositarse como manto a tus pies

En mi sueño
Te seguía desde Iejos Y tú no me veías Mariposa libertaria

Te seguí como una sombra Siempre pegada a ti
Y tú no me veías Mariposa libertaria

Tú fuiste mi faro
Que iluminó mis sueños
Te miraba desde Iejos Y tú no me veías

En mi sueño te veía en tu huerta, De tierra fertil
Sembrando poemas de amor y sufrimiento, Y tú no me veías

Hoy tú huerto florecido Te saluda
Se cubre de rocío
Se viste de plateado
Soñando en un nuevo amanecer.

2.  Sammi Ford

 

Yellow Stars

(Inspired by the artwork called Dream by Helena Mandlova – 1930 -1944)


In her fortress,
nestled in fields of yellow flowers
glimpsed through guarded gates,
the yellow star on her ragged dress
is the golden crown of a fine princess.
It shines and reflects the yellow sunlight
which peeks through the barbed wire
on the walls of the star-shaped garrison.
In her playground,
the Hangman's wooden life-sized game,
skeletal slaves pull wheeled seesaws
carrying corpses, pied pipers of flies.
Death's stench's hope for camouflage
lies in a rotten potato with salted hot water.
In a queue of gaunt ghosts, buttons chewed,
her sweet crust is split into crumbs of sweets.
In her classes,
memories and dreams are captured in art,
clandestine collages of hope's yellow stars
made in smuggled paper to be recaptured later
at night behind closed eyes, to comfort bones
uncushioned on a concrete floor, distract bed bugs
and drown out mumbling prayers of friends
called to report the next day for transport.

3.  Lady Rojas Benavente

 

¿Un sueño tuyo hecho mujer?

 

Mujer gimes y pujas

Vagido de parturienta 

Entonas la vida y callas el dolor por quinta vez


Se desborda tu sangre

Me das a luz  

Atada al cordón umbilical 

Me acunas con tu melodía de lluvia y aire

Soy niña de fuente original 

Ser de tu carne carmesí

Una llama apenas de tu fuego 

 

Con tinta indeleble 

Trazas tu historia peligrosa encadenada a ocho maternidades

Memorizo tu susto y angustia cuando muere tu segundo engendro

Atestiguo tu cólera y tu herida por la promesa infiel

 

Apenas soy hija

Una sombra de tu ilusión

Madre de un varón y abuela de dos traviesos adolescentes

 

¿Un sueño tuyo hecho mujer?

Poesía de pieles entrelazadas 

Prosa en bosques exiliados 

Ecos de tus plegarias-caricias 

Concierto agudo de tu ausencia

 

Soñé contigo a solas 

Paseamos en tu huerto de perales

Sin inquietudes y libres

Granos y trinos en el nido

Cosechamos frutas sabrosas

 

Calandria de madrugada

Moriré al pie de tu árbol

Madre soñadora

Celia Benavente Pastor

4.  Tilda Sherwood

Two a.m. 

 

Whilst waiting at a red light,

engine idling,

compliant,

even though there isn’t another car in sight,

you glance up at the Parkway Flats,

catch a glimpse of someone’s life

in a square of bright halogen.

 

In that room sits an unknown poet

stitching words across a sleepless night,

or a shift worker eating dinner alone,

recalling a backstreet tabanco

and the false promise of love

in a waiter’s eyes.

A shadow play of hopes and dreams

dances its tango across the blind

for an audience of one

 

As the lights change to green,

you are already reliving

island nights in June—

a pine-scented terrace,

the soft lap of water,

lanterns strung along the shore.

And in the distance there is music.

Faint words in a language

you don’t speak,

telling every story you need to hear.

Your own dream life waits quietly

in some far-off house on a hill,

the porch lamp beckoning

from across a silent sea.

5.  Matthew Hilborn

 

Sueño de risa gris

Dormimos en clave de chiste,
con la almohada manchada de punchlines vencidos.
El despertador toca a las 6 AM
y ya estamos riendo
—es el mismo sueño de siempre—
ese donde tropezamos con la misma baldosa
desde hace veinte temporadas.

"¿Cómo estuvo tu día?"
"Normal", decimos,
mientras la cabeza repite
el gag de la oficina infinita,
el jefe que es un títere sin hilos,
la reunión que se alarga
como un sueño lúcido
donde sabes que sueñas
pero no puedes despertar.

La comedia es un bostezo disfrazado:
nos reímos de nuestra propia sombra
atrapada en el bucle
del chiste que no da gracia
pero sigue contándose solo,
como un guion escrito para nadie,
como un sueño que nadie pidió.

Y en el tercer acto,
cuando la risa se enfría
y el escenario es solo un cuarto vacío,
preguntamos:
"¿Esto es vivir o es memorizar?"
"¿Es un sueño o es la siesta
de alguien más aburrido?"

Ironía, dicen.
Pero aquí no hay doble fondo,
solo un agujero
donde caben todas las preguntas:
¿Por qué aplaudimos
cuando el payaso sangra?
¿Por qué nos sabe a gloria
la leche cortada?

En el fondo,
es fácil reírse del abismo
cuando llevas toda la vida
cayendo.

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